Una cafetera tipo prensa francesa es la aliada perfecta si amás el café con cuerpo como parte del día a día. Sin embargo, a veces el resultado no queda como se esperaba: aguado, amargo o con demasiados posos.
Por eso, te contamos los tres errores más frecuentes y cómo resolverlos de manera rápida y sencilla. Esto para poder repetir tazas de café consistentes y con ese perfil intenso.
Un error clásico es utilizar un molido demasiado fino para la cafetera francesa. En este caso se recomienda un molido grueso y parejo para evitar sobreextracción y sedimentos en la taza.
Si querés un plus, un monillo manual de café te da un molido parejo y mejora la extracción y el sabor. Como punto de partida, probá una relación de 60-70 g de café por litro de agua y ajustá a tu gusto.
Además, acordarte de usar agua filtrada para que la molienda rinda de verdad y disfrutar de una buena taza de café.

El agua a ojo suele fallar, en este caso los rangos recomendados para la preparación están entre 92 °C y 96 °C. Si no tomás en cuenta estas temperaturas, el café queda plano (frío) o amargo (excesivo calor).
En casa, herví el agua y esperá 20-30 segundos antes de verter. En cuanto al tiempo, de 4 a 5 minutos de inmersión total funciona muy bien para la cafetera tipo prensa francesa.
Si la taza queda un poco ácida o aguada, extendé 15 -30 segundos o cerrá apenas el molido. En cambio, si sale amarga, recortá el tiempo o abrí un punto para mejorar.
Bajar el émbolo de manera brusca, levanta partículas y suma sedimento. Por eso, el proceso hay que hacerlo con calma y sin apuro, si queremos disfrutar de un buen café.
De hecho, apenas terminás de prensar, serví todo el café o pasalo a una jarra térmica. Si lo dejás en la prensa francesa, sigue extrayéndose y se puede amargar.
Con estos 3 ajustes simples: molido parejo, agua a 92 -96 °C y prensado con servicio al instante tendrás tazas de café con cuerpo, dulzor y cero amargor. Visitá la línea prensa francesa de Hudson y lleva este proceso al siguiente nivel.