El café en cafetera italiana conquista por su aroma, cuerpo y en muchos hogares es un ritual que nos acompaña cada mañana. Por eso, es importante saber que para que la taza salga pareja, intensa y sin amargor, la técnica es clave.
Además, el resultado depende de variables como el molido, la calidad del agua y el control del calor. Con esto en mente, acá ténes 3 trucos para lograr un sabor perfecto con la ayuda de una cafetera italiana.
El punto de partida es el grano, con un tueste de medio a medio-oscuro se realzan notas a chocolate, caramelo y frutos secos sin caer en amargor. Pero, si preferís un perfil más amable, el café arábico 100% es la elección ideal.
El molido debe ser intermedio, similar a sal fina si se quiere una buena taza de café en cafetera italiana. Dado que si es muy fino, obstruye y amarga y si es muy grueso, el café sale lavado.
Para cerrar el círculo se tiene la frescura, por eso se debe moler justo antes de preparar para preservar aceites y aromáticos. Los granos se deben conservar en frascos herméticos, lejos de la luz y el calor.

La calidad y la cantidad de agua definen la extracción. Por ello, hay que usar agua filtrada o mineral que ayude a evitar sabores a cloro o a metal, y llenar la caldera hasta el nivel de la válvula, nunca por encima.
Cargar de más no rinde más, solo altera la presión y puede arrastrar notas amargas. Por otro lado, hay que manejar un fuego de bajo a medio y una llama pareja, sin que sobresalga por los bordes de la base.
Asimismo, cortar la extracción a tiempo marca la diferencia. Apenas termina de subir, apoyá la base sobre un repasador húmedo o pásala un segundo por agua fría para bajar la temperatura y frenar la inercia térmica.
Un buen café depende del cuidado que se le dé a una cafetera esmaltada italiana. Es muy importante dejar enfriar, desarmar y enjuagar solo con agua caliente.
También hay que secar bien para que no queden olores y revisar la junta de goma y el filtro. Si se encuentran gastados, es necesario cambiar para mantener la presión correcta.
El secreto está en los detalles: buen grano, molido correcto, agua cuidada y una cafetera en perfectas condiciones. Con las cafeteras italianas Hudson, cada taza puede ser una experiencia única.