Si bien la calidad de la carne es clave para conseguir el bife perfecto, el cómo calentás la plancha para bifes también es paso crucial. Dado que la temperatura puede elevar o arruinar la pieza que vas a servir.
Para que el bife quede sellado por fuera y jugoso por dentro, necesitás que la bifera esté bien caliente. Lo ideal es que alcance una temperatura entre 180°C y 220°C. Logrando ese punto justo donde la carne empieza a chillar apenas toca el metal.
A continuación, te explicamos por qué es tan importante lograr la temperatura adecuada para que tus bifes salgan de restaurante gourmet.
Cuando la plancha alcanza los 200°C, ocurre la magia. Se crea esa costra dorada que mejora el sabor y la textura. Si la temperatura es correcta, el bife se cocina rápido y uniforme, manteniendo todo el sabor.
Si cocinás con la plancha para bifes fría o apenas tibia, la carne se terminará hirviendo en su propio jugo. El resultado será una carne gris, dura y sin gusto.

Las biferas de aluminio forjado distribuyen el calor de forma equitativa, evitando que queden zonas frías. Esto asegura que donde pongas la carne, el sellado será instantáneo y no se pegará, esto gracias a su tecnología de punta.
Dependiendo de qué te guste más, también podés elegir entre la línea de aluminio antiadherente Harmony beige o la clásica de granito. Ambas levantan altas temperaturas y son súper fáciles de limpiar, algo clave para no perder tiempo después de comer.
Los diferentes modelos de plancha para bifes de Hudson están pensados para resistir manteniendo la forma y capacidad de calentar parejo.