Cuando buscás saltear rápido, con sabor y sin que nada se pegue, una sartén wok antiadherente se convierte en la aliada perfecta. De hecho, para sumar cocciones más ágiles y livianas, el wok abre un mundo de texturas crujientes y colores bien vivos.
Además, es cada vez más habitual cocinar al wok porque rinde, cuida los nutrientes y resuelve comidas completas en minutos. La clave en este caso está en elegir bien para cocinar sin dramas y contratiempos.

Para un uso diario y práctico, el aluminio forjado con buen revestimiento antiadherente es una gran elección. Dado que calienta rápido, pesa poco y distribuye bien el calor.
El clásico wok aluminio con antiadherente permite saltear, freír corto, hervir o estofar con paredes altas que facilitan el movimiento continuo. También presenta un fondo cóncavo que conserva la temperatura para lograr ese al dente que enamora a cualquier paladar.
Si elegís antiadherente, priorizá capas resistentes que promuevan una cocción pareja y fácil desmolde. En cambio, si preferís un toque más pro, el acero ofrece reactividad rápida al fuego.
El diámetro define cuánta comida preparás sin amontonar en la sartén wok antiadherente. Por ejemplo, un wok de aluminio 28 cm es el dulce equilibrio para 2 o 4 porciones con mangos cómodos, fríos al tacto y buen balance para poder sacudir sin esfuerzo.
Si cocinás con inducción, chequeá que la base sea ferromagnética para resultados más efectivos. Ahora en cocinas a gas o eléctricas, un fondo plano estable rinde perfecto.
Precalentar el wok (fuego medio/alto), agregá poca materia grasa y trabajá por tandas. El secreto de un buen salteado es el movimiento constante y no sobrecargar la superficie.
Con este método los vegetales deben salir firmes y brillantes para destacar en los platos. Además, las carnes salen selladas y bien jugosas, terminá con salsas cortas para lacrar sin empapar.
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