En la cocina, no hay mejor aliada que una sartén de aluminio antiadherente si queremos platillos con menos aceite, calor parejo y limpieza simple. De hecho, si elegís bien y la cuidás mejor, rinde por años sin dramas a la hora de preparar deliciosas comidas.
Por eso, te mostraremos criterios claros para tomar una buena decisión y, sobre todo, para cuidar tu sartén día a día con hábitos simples.
La gracia del aluminio como material de fabricación es su distribución uniforme del calor. De este modo, calienta rápido y parejo, lo cual permite sellar, dorar suave y controlar mejor el punto.
Si a esto le sumás un buen antiadherente, a la hora de cocinar vas a necesitar menos materia grasa y la limpieza se vuelve ágil. Sobre todo, después de preparar huevos o panqueques.
Además, pescados delicados, salteados livianos de verduras o pastas se pueden preparar sin complicaciones en una sartén aluminio con antiadherente. Dado que el revestimiento ayuda a mover y dar vuelta con facilidad, sin romper ni raspar.

Antes del primer uso, hay que lavar con agua tibia y detergente, secar bien y pasar una película fina de aceite sobre el recubrimiento. Después de esto se retira el excedente, lo cual ayuda al deslizamiento inicial.
En la rutina del día a día en la cocina utilizá calor medio/bajo, rinde más y cuida el antiadherente de la sartén. También usá utensilios de madera, nylon o silicona para no rayar la superficie.
Al terminar, dejá enfriar bien la sartén y lavá con esponja suave y jabón neutro. Para guardar este tipo de utensilio de cocina, evita apilar o intercalá un paño para no marcar la superficie.
Si buscás calor parejo y buen rendimiento para distintas comidas las sartenes aluminio antiadherente Hudson son la mejor elección para voz.