Una taza térmica para café es el truco que permite que este no quede tibio demasiado rápido. Por ello, elegir bien impacta en sabor, temperatura y en cuántas veces vas a renegar por un derrame.
Además, entre el bondi, el subte o el auto, cada uno tiene su rutina para arrancar la mañana a mil. De modo que, antes de comprar mirá estas 3 cosas que son clave.
El cuerpo de la taza es un elemento básico que hay que ver. El acero inoxidable se usa muchísimo en alimentos y bebidas por su resistencia y porque se mantiene inerte en muchos entornos, ayudando a preservar el sabor.
También es importante evaluar el aislamiento para hacer una compra inteligente. La doble pared con cámara de vacío reduce la transferencia de calor, por eso mantiene mejor la temperatura.
Y ojo con la tapa, ahí suele estar el mayor escape de calor. Si hay piezas plásticas en contacto con la bebida, mucha gente busca BPA free.

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¿Qué mirar? |
¿Por qué importa? |
¿Cómo chequear? |
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Capacidad |
Recargas y peso |
350 ml simple, 470-600 ml más aguante |
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Tapa |
Cero filtraciones |
Tapa hermítica |
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Pico |
Tomar en movimiento |
Pico antiderrame |
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Base |
Estabilidad |
Antideslizante |
Por lo menos, un vaso gris de café 350 ml con interior pulido y pico antiderrame para perfecto para un trayecto corto y liviano. Pero, si sos de café largo, el vaso café de 470 ml suma tapa hermética y base antideslizante para moverte sin sustos.
El café deja aceites que se pegan en rincones, y si no los sacás, aparece el típico gusto viejo o el olor que no se va. La recomendación más segura es lavar después de cada uso con detergente suave y un cepillo blando.
Para un vaso café grande 600 ml con asa plástica, la clave es dedicarle 30 segundos extra al aro de silicona y a la zona del pico. Enjuaga inmediato, desarma, lava suave y seca al aire con la tapa abierta para que no quede olor.
Compará con estos puntos, elegí el modelo de taza térmica para café que te convenga en Hudson y disfruta.