Saber cómo limpiar una pava de acero inoxidable es clave para que tus mates sigan deliciosos y el agua no agarre ese gusto raro. De hecho, con el uso diario, es muy común que la pava silbadora empiece a perder su brillo original y se manche por fuera.
Por eso, hacerle una limpieza profunda no solo la deja impecable por fuera, sino también protege el mecanismo del silbato para que no deje de pitar. Así que seguí estos pasos sencillos y devolverle la vida a tu fiel compañera de cocina.
El primer paso es atacar el sarro que se acumula en el fondo, que es el enemigo número uno de un buen mate. Para lograrlo sin dañar el acero, llená la pava con partes iguales de agua y vinagre blanco de alcohol.
Llevá la mezcla al fuego hasta hervir y dejá que actúe al menos una hora. O incluso podés dejarla reposar toda la noche para que el vinagre haga mayor efecto.
Una vez pasado ese tiempo, vaciá la pava y enjuagala con abundante agua fría para sacar cualquier rastro del vinagre. Después, dale una pasada suave con una esponja común por si quedó algún rastro de suciedad.
Ahora toca dejar la parte de afuera brillante como espejo. Armá una pasta casera mezclando un par de cucharadas de bicarbonato de sodio con un chorrito de agua para que quede consistente.
Con una esponja suave que no raye, colocá la pasta por todo el cuerpo de acero inoxidable de la pava, prestando atención a las manchas de grasa de la cocina. Refregá de forma suave siempre siguiendo la dirección del veteado del acero.
Pasale un paño húmedo para retirar todo el bicarbonato y secala enseguida con un trapo limpio. Así podés ver como tu pava silbadora favorita recupera el brillo espectacular que tenía recién comprada.

El último paso se centra en los detalles, como el silbato, que es lo que hace único. Sumergí el pico silbador en un chorrito de vinagre tibio para ablandar cualquier resto de sarro que pueda tapar el conducto.
Podés usar un cepillo de dientes viejo para limpiar las ranuras del silbato y el enganche del mango. Enjuagá toda la pieza y pasale un paño seco para que no queden marcadas las gotas de agua. Con esto, ya tenés la pava lista para un té.
Saber cómo limpiar tu pava de acero inoxidable y hacerlo con constancia es la mejor forma de asegurar su durabilidad y desempeño.